MiniGuia Zero Waste

10 Hábitos para Iniciarte en un Estilo de Vida más Sostenible

¡Empecemos!

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Seguro que has visto alguna vez, o incluso sigues de cerca, uno de esos perfiles en redes sociales de estilo de vida Zero Waste (del inglés, residuo o basura cero), donde todo lo que rodea la vida de su protagonista parece cuasi perfecto. Utensilios de cocina cuidadosamente escogidos, hábitos alimentarios saludables, accesorios de baño minimalistas libres de plástico, un huerto ecológico perfectamente cuidado, actividades de colaboración en una ONG medioambiental y claro, hasta tiempo para hacer sus propios productos naturales de cuidado personal y limpieza.Todo envuelto en ese aura de armonía con el medioambiente, salud y liberación del caos consumista.

Y claro, ahí estás tú. Que si bien estás concienciado con que algunos aspectos de nuestros comportamientos actuales como sociedad, no son compatibles con la sostenibilidad del planeta, y te gustaría empezar a hacer las cositas un poquito mejor o quizás reemplazar alguno de tus hábitos por otros más sostenibles… en la práctica del día a día, la falta de tiempo, a veces de herramientas, y otras, simplemente la propia inercia, no te permiten hacer tanto cómo te gustaría.

No es infrecuente cuando nos embarcamos en el reto Zero Waste, que nos sintamos algo perdidos e incluso, en ocasiones culpables, y es que la cantidad de cambios, acciones y sacrificios que parece que deberíamos estar haciendo para alinearnos con nuestras convicciones son innumerables, y nos es imposible abordarlos todos. No te autoflageles ni salgas despavorid@, recuerda que pasarte a un estilo de vida Zero Waste no es una transición que se produce de la noche a la mañana, sino un proceso gradual, de adaptación y cambio progresivo.

Como todo proceso, cada persona maneja ritmos distintos, así que no te agobies y deja que la transformación de hábitos tome su curso, sin prisas ni presiones. Habrá cambios que estés dispuesto a tomar hoy, otros que tomaras dentro de un tiempo y otros que nunca estarás dispuesto a implementar. Y eso está bien. Simplemente disfruta del proceso.

Iniciarte en este estilo de vida no significa despojarse de todo, ni vivir una vida de privaciones y sacrificios continuos. Tal y como lo veo, es más bien, algo así como, ponderar la calidad sobre la cantidad, prescindir, sí, pero solo de lo superfluo y empezar a disfrutar de nuestro entorno, la naturaleza y nosotros mismos, a un nivel más consciente.

Pasarte a un estilo de vida más sostenible conlleva muchísimos beneficios, no solo para el medioambiente, sino también para ti. Y es que cuando aprendemos a dejar de consumir en modo  AUTO, nos volvemos más selectivos, y empezamos realmente a valorar y mimar lo que tenemos.

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A modo de punto de partida, sin pretender hacer un listado exhaustivo ni exclusivo, a continuación te dejo una lista de 10 cambios de hábitos Zero Waste super sencillos de implementar, los cuales tendrán un enorme impacto sobre tu salud y la de nuestro planeta, reduciendo drásticamente la cantidad de residuos que generas y tú forma de consumir.

1. Regla de Oro. Cuando empezamos a transitar a un estilo de vida más sostenible, como es el Zero Waste, no es fácil resistir la tentación de deshacerse de todas esas cosas, sobretodo de plástico, y salir corriendo a reemplazarlas por alternativas más sostenibles hechas a partir de otros materiales. Recuerda, que tu objetivo es reducir la cantidad de residuos que generas, y por lo tanto, “comprar” tu camino hacia la sostenibilidad no funcionará. En vez de eso, siempre que sea conveniente, continua empleando esos productos que ya tienes, ya sean consumibles o utensilios hasta el fin de su vida útil, y aprovecha ese tiempo “de espera” para planificar cómo vas a reemplazar ese producto de forma sostenible en un futuro próximo.

En los casos en los que no sea conveniente seguir empleando un producto, por ejemplo, por motivos de salud, como es el caso de recipientes de plástico en la cocina, busca formas de reutilizarlos en otros ámbitos del hogar. A modo de ejemplo, los tuppers de cocina de plástico puedes emplearlos para almacenar y ordenar cositas que tienes tirados en un cajón o dentro de una caja en el trastero, o incluso como macetero en el jardín. Deja volar tu imaginación, e intenta darle un nuevo uso a todos esos objetos. Para aquellos objetos que no puedas reutilizar, opta por regalarlos a alguien que sí pueda, o en última instancia, reciclalos.

2. Llevar siempre un pañuelo de bolsillo de tela. Sí, te recuerda a tu abuelit@, y es que su generación era mucho más sostenible que la nuestra, así que habrá que recuperar algunas buenas costumbres. Vienen genial para evitar desperdiciar papel desechable cuando nos lavamos las manos en sitios públicos, como pañuelo, si estamos resfriados, o simplemente para limpiar cualquier imprevisto cuando estemos fuera de casa. Considerando su huella hídrica, hacen falta aprox. 20 veces más agua para producir un pañuelo o servilleta de papel de usar y tirar que para producir un pañuelo de tela y lavarlo a lo largo de su vida útil. Si el pañuelo es además de algodón orgánico, al requerir menos agua su cultivo, esta diferencia es aún mayor.

3. Recupera la costumbre de emplear paños de cocina de algodón. Úsalos para secar los platos, como servilletas, para limpiar los cristales o secar cualquier otra superficie. Hacen el trabajo mejor que cualquier rollo de cocina de papel por muy “ultra absorbente” que lo vendan. Se estima que empleamos en promedio de 17 Kg de papel sanitario (entre servilletas, pañuelos, papel WC) por persona al año. 17 Kg. de residuo que no se pueden reciclar. ¡Incorporando los hábitos 2 y 3 a tu día a día ya habrás dejado de generar más del 50% de este residuo!

4. Recipientes de Cocina. Seguro que alguna vez has calentado una salsa de tomate en un tupper de plástico en el microondas. Te has fijado que después el tupper queda tintado de rojo, y que por mucho que rasques no termina de irse la mancha. Pues lo mismo ocurre a la inversa, cuando calentamos alimentos en recipientes de plástico, también se liberan tóxicos del plástico a nuestra comida. Nada apetecible, ¿Verdad? La solución, pásate a recipientes de bambú, acero inoxidable o vidrio para almacenar tus alimentos. Además de ganar en salud, son materiales que son fácilmente reciclables y en el caso del bambú, incluso biodegradable.

5. Deja de comprar botellas de agua de plástico. En vez de comprar agua embotellada,, puedes beber agua del grifo y almacenarla en la nevera en una botella o jarra de bambú, acero inoxidable o cristal. En España, todos los hogares cuentan con agua potable apta para consumo humano, si vives en otro país donde esto no sea así, o simplemente no te gusta el sabor, basta con instalar algún sistema de depuración y filtración de aguas. Si bien esto puede suponer un desembolso inicial significativo, a la larga supone un gran ahorro económico y el impacto ambiental es enorme. Piensa que se estima en 3.500 millones el número de botellas de plástico de un solo uso que se emplean en España en un solo año, terminando, por desgracia, demasiadas de estas botellas en nuestros mares.

6. Te costará al principio acordarte de llevarlas contigo cuando vayas a la compra, pero si las guardas en el coche o en algún lugar visible, después de unos días estarás totalmente habituad@. Sí, hablamos de las bolsas reutilizables y sacos de malla para fruta y verdura a granel. Si es posible prefiere las que sean de algodón y ya si quieres que sea aún más eco-friendly, de algodón orgánico. Según un estudio de Greenpeace el uso de bolsas reutilizables hace que como mínimo nos ahorremos 144 bolsas de plástico de un solo uso que hubiésemos consumido por persona cada año.

7. Las esponjas de cocina y baño sintéticas. A parte de constituir una fuente de bacterias inagotable, también son bastante dañinos para el medioambiente, ya que no es posible ni reciclar ni reutilizarlas. Es tan sencillo como sustituir todas tus esponjas de cocina y baño por alternativas naturales, como las esponjas de esparto o luffa, que cuando acaben su vida útil serán totalmente biodegradables.

8. ¿Sabes cuantos cepillos de dientes acabas usando al cabo de una década? Unos 30-40 por persona. ¡Se estima que alrededor del 1% de plástico que hay actualmente en nuestros océanos son cepillos de dientes! Deja de verter plástico sobre el planeta y cámbiate a un cepillo de bambú que después de su vida útil puedas compostar.

9. Papel de aluminio y plástico. Como alternativa, puedes empezar a guardar y conservar tus alimentos en tuppers de bambú, cristal o acero inoxidable, o papel encerado reutilizable.

10. ¡Compostar! Quizás nunca te habías planteado compostar en casa, pero realmente es muy fácil de empezar a hacerlo. Sobre el 70% de los residuos que generamos en casa son compostables, basta con que encontremos un recipiente de compostaje adaptado a nuestro hogar y dejemos a la naturaleza encargarse del resto. Bonus: ¡Después de unos meses obtendrás el mejor fertilizante para tus plantas! ¡Y se acabó pelearse para ver quién saca la basura, porque esta será mínima!

Vale, lo sé, dijimos 10… ¡Pero estos últimos dos cambios sostenibles no podían quedarse en el tintero!

11. Intenta dejar los productos de limpieza y pasta dental. Podrás encontrar miles de recetas para hacerlos tú mismo, de forma muy sencilla a partir de productos que todos tenemos por casa, como el bicarbonato, el vinagre o el limón. Puedes revisar nuestro blog para conocer nuestra receta para hacer pasta de dientes casera. ¡Te prometo que ya no volveras a utilizar otra! No solo estarás reduciendo la cantidad de residuos que generas, sino también creando un hogar más sano y libre de los tóxicos que llevan la mayoría de los productos comerciales.

12. Por último y no menos importante. Muchas personas han tomado ya el paso de conversión a un estilo de vida libre de alimentos de origen animal. Si tú no estás preparado o no crees que se ajuste a tus valores o preferencias, no te preocupes, ¡aún puedes hacer algo! La mayoría de carnes que venden en supermercados vienen en bandejas de plástico que no son reciclables, así que siempre que puedas, prefiere las carnicerías y pescaderías donde puedas comprar a granel. Puedes llevar tus propios tuppers y pedir que te pongan ahí tu compra. Y ya puestos, porqué no, puedes sumarte al reto de no consumir ningún producto de origen animal una vez por semana. ¡Es un esfuerzo mínimo, y te aseguro que el medioambiente y tu salud te lo agradecerán! ¡Quizás hasta empieces a disfrutarlo!

Esperamos que estos consejos te hayan sido útiles, hay literalmente mil otras formas para empezar a beneficiarte de un estilo de vida sostenible. Recuerda que quizás no todas sean para ti, pero que lo importante es empezar y ¡disfrutar del proceso!

Nos vemos por camino, eso significará que tú lo estás transitando y que nosotros también.

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